viernes, 3 de septiembre de 2010

Y después dicen que por qué se salen de las manos


Por: Charles Miller V.

La forma actual de vestir a niños y niñas de edades tempranas de una u otra forma es decisión de cada padre de familia, pero es mal visto y pasa a convertirse en un problema cuando esas decisiones no son las más acertadas.

Podría llegar a pensarse hace poco que los excentricismos y excesos a la hora de vestir a los pequeños era único y exclusivo de las ideas locas y arrebatadas de los padres celebridades y estrellas del mundo del espectáculo, pero más allá de esto, esta suntuosa manera de vestir se ha hecho común a nuestra vista en forma vulgar y con una carga sexual denotada en el caso de las niñas casi queriendo asemejarse a la persona adulta en la que también es mal visto pero quien es consciente de qué pensamientos o situaciones acarrean el lucir así y se responsabiliza de sí misma.

No es raro ver pequeñas con minifaldas, leggings, jeans apretados y descaderados, ombligueras y piercings en esa parte del cuerpo, topless, maquillajes saturados (tanto en rostro como en uñas), peinados exorbitantes, aretes y collares de tamaños descomunales en colores dorados y plateados, tacones que pueden llegar a romper sus espaldas y ser más apropiados para una trabajadora sexual o cabaretera que para niñas de bajas edades.

¿Qué ocurrió con aquellas colecciones de moda infantil en las que primaban las muñequitas, florecitas y maripositas? Colores pasteles, rosados, amarillos, azules. ¿Los rojos, negros y dorados son para una niña? ¿Cómo se le puede ocurrir a un padre esto? Si se viste así a los 7 u 8 años, ¿qué se puede esperar a futuro?

Es responsabilidad y compromiso de los padres de familia, apuntar a tendencias de moda más acordes a la edad de sus hijos e incentivarles y enseñarles el gusto por el buen vestir (puesto que esto dice mucho de cualquier individuo, no sólo pequeño) para no arrebatarles su niñez o posteriormente cuestionarse que por qué se salen de las manos, que por qué ya andan en noviazgos, que por qué ya tienen relaciones sexuales, que por qué son víctimas de miradas y acosos de los proliferados pedofílicos sabiendo que adornan a los infantes y se los ponen en bandeja de plata.

Ahora los niños no pueden vivir sana y libremente su niñez como antes que incluso se disfrutaba el estar con los pies descalzos, jugar con arena y comer de cuanta “chuchería” sin miedo a ensuciar la ropa, ahora se coarta y se corta cada vez con más acelere, etapas de la vida para las nuevas generaciones.

Pero no sólo hay que cuestionar el actuar de los padres en cuanto a este problema, el fondo de la cuestión se halla también en las estrategias de las marcas que con el único y ambicioso afán de aumentar sus ventas, ofrecen y sacan tendencias y líneas de ropa “infantil” queriendo vestir a los niños como adultos.

Los niños deben saber y reconocer desde pequeños que su cuerpo no es una mercancía. Se debe prestar mucha atención a vestuarios y ropa con la que se visten y los visten. La elegancia y el modo de vestir también son educables y es algo que en ocasiones (según el tipo y calidad de educación) no se aprende desde el colegio y la calle, sino desde el mismo hogar.

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