martes, 28 de septiembre de 2010

La revolución propiciada por la alta tecnología


Por: Charles Miller V.

"En el futuro próximo la diferencia entre los ricos ylos pobres
a nivel de individuos o naciones,
la determinará el nivel de educación y conocimiento
que tenga cada uno".


Hoy día vivimos un período histórico confuso y contradictorio, pues los avances científicos tecnológicos o tecno-científicos que aceleran enormemente los cambios en nuestras sociedades se convierten en un primer elemento y por otra parte, enfrentamos una de las crisis más impresionantes y absurdas. Por tal motivo mientras una minoría se enriquece más, una mayoría es cada vez más pobre y lo que marca diferencialmente esta brecha es la desigualdad.

El aumento de esa brecha entre ricos y pobres, ha hecho que los movimientos de capital vayan a parar a los países desarrollados acrecentando de esta forma la diferencia entre los países ricos y pobres, y que los trabajadores menos cualificados de los países desarrollados tengan dificultades para adaptarse a las nuevas tecnologías. En tiempos de la era de la información se exige a empresas y trabajadores a enrutarse hacia las nuevas tecnologías, pero si no hay capital y solo unos tienen la capacidad seguirán existiendo los mismos oligopolios y no existirá un futuro promisorio.

Son muchos más los que ganan con la revolución propiciada por la alta tecnología que los que pierden, pues las políticas económicas obran cada vez más en función de otorgar beneficios tributarios a las grandes empresas acrecentando más su riqueza, su poder adquisitivo y su capacidad de inversión y las políticas sociales son puestas en un segundo plano.

Las nuevas industrias nacientes en su mayoría no dependen de recursos naturales, ni de mano de obra barata y hasta a veces ni del factor monetario, sólo dependen de un nuevo factor de producción que es el conocimiento.

Según el Banco Mundial, los 29 países que aglutinan 80% de la riqueza a nivel mundial deben su bienestar en un 67% al capital intelectual (educación, investigación científica y tecnológica) 17% a sus recursos naturales y 16% a sus equipos.

A raíz de esto, en el futuro cercano la diferencia entre los ricos y los pobres a nivel de individuos o naciones, la determinará el nivel de educación y saber especializado que tenga cada sujeto para enfrentarse a las nuevas tecnologías de las empresas y se generarán muy pocos empleos, y éstos serán sumamente especializados y de exigente calidad y/o a la par habrán a su vez trabajos en condiciones lamentables y deshumanizantes de baja calidad y muy mal pagos.

Hay que preguntarse y mirar qué está ocurriendo con los ingresos de los sectores poderosos, industrias y propietarios de las empresas familiares. Los bancos y el sector financiero en general presentan incrementos muy sustanciales en sus ganancias, y lo mismo puede decirse de muchas empresas, pero la cuestión no es esa. El Gobierno compensa las pérdidas de esos sectores, posibilitando que las ganancias sean privatizadas pero las pérdidas sean socializadas y por ende afecten cada vez más a la población vulnerable y de más bajos ingresos mostrando así claramente el surgimiento de un modelo de desarrollo pro-rico.

El sistema más fructífero y audaz que se haya diseñado jamás, no haya tenido ningún obstáculo (otro sistema) y cree nuevas oportunidades, ha sido el grandioso capitalismo, contenedor del modelo pro-rico. Pero, lo que éste no hace bien es distribuir los resultados de su conquista. La lógica de los dirigentes y cabezas de las empresas siempre ha sido reducir los costos laborales. Usualmente la mano de obra organizada ha sido el antídoto que lleva a la gerencia a compartir las ganancias para que exista bastante poder adquisitivo y ahorros para que la economía se mueva.

Retomando el tema de la innovación tecnológica, se puede decir que ésta añade la novedad y genera grandes desajustes. A menudo los trabajadores en general son desestabilizados en sus profesiones y empleos, zarandeados a nivel psicológico y desafiados a volver a aprender una nueva profesión u oficio.

Se genera de esta forma una nueva visión del trabajo y nuevas formas de organización, pues la actual revolución tecnocientífica descentraliza el trabajo y se prescinde progresivamente del régimen de asalariado y para dar un ejemplo vislumbrante de ello es la generalización del teletrabajo que es pagado además a muy bajos costos.

Finalmente, en la actualidad emerge una nueva potencia transicional a nivel mundial como lo es la sociedad civil globalizada compuesta por las nuevas generaciones y corresponde a ésta, apoderarse de los temas que contiene este texto, formular preguntas, discernirlos, hacerlos notar en la calle, en los medios de comunicación, ante los tribunales para obtener nuevas formas y pensamientos de cómo mirar el mundo y accionar o finalmente hacer caer en la cuenta de hacia dónde vamos si seguimos como estamos, denotando aunque sea así la globalización de la miseria y de la protesta social.

Se tendrán que convertir en un bien general y global al alcance de todos, el conocimiento, la educación y las informaciones para que en un largo plazo, se implemente una verdadera igualdad de oportunidades y disminuyan las peligrosas diferencias.

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